3.
Carrera Magisterial. Puntos de arranque y de llegada
Como
sistema de promoción horizontal, Carrera Magisterial tiene sus propias
reglas de competencia profesional. Estas reglas fueron emitidas por
la Comisión Nacional SEP-SNTE en 1993 y actualizadas en
1998. Representan el marco normativo, que según sus críticos es prescriptivo
e impreciso, pero según el Programa resguarda la filosofía y los propósitos
de la Carrera. En cualquiera de los casos, requiere una nueva revisión,
consulta, análisis, discusión y negociación no sólo entre las partes,
sino también con la sociedad. A continuación, las reglas más representativas
de inscripción, las instancias que organizan la Carrera y los triunfos
a obtener.
3.1.
Puntos de arranque
Como
en toda elección de carrera profesional, para inscribirse y participar
exitosamente en Carrera Magisterial se requiere, en principio: a)
tener la voluntad –si no es que la vocación– para participar o, mejor
dicho, para hacer de la docencia su carrera de vida; b) contar
con las habilidades necesarias para la competencia y c) cumplir
con una serie de condiciones o requisitos exigidos para la competencia
entre iguales (misma actividad, función, nivel, modalidad y vertiente).
Así, si los maestros en servicio deciden individual y voluntariamente
participar, lo hacen mediante el llenado, firma y entrega de la cédula
de inscripción o reinscripción, según sea el caso, al proceso anual
de evaluación (una cédula por cada plaza de jornada). Lo hacen revisando
la información que contiene su cédula y entregándola al Órgano de Evaluación,
quien una vez que valida y certifica la información y documentación
requerida, entrega las cédulas al área responsable de la lectura y el
registro formal de la inscripción y participación en el Programa.
Para
inscribirse o reinscribirse en Carrera Magisterial los maestros deben
cumplir, entre otras, las condiciones siguientes:
– Ser
maestro de educación básica adscrito en los niveles
y modalidades de educación inicial, preescolar, primaria, internados,
educación indígena, secundarias generales, secundarias técnicas, telesecundarias,
educación física, educación artística, educación especial, educación
extraescolar o centros de formación para el trabajo, en las tres vertientes
de participación: primera vertiente: maestros frente a grupo; segunda
vertiente: docentes en funciones directivas y de supervisión y tercera
vertiente: docentes en actividades técnico-pedagógicas (Comisión Nacional
SEP-SNTE, 1998: 17), incluye a los Centros de Maestros
y Equipo Técnico del Pronap.
Esta
condición deja fuera de inscripción a personal docente que desempeña
funciones en lactantes y maternal de educación inicial, prefectura,
trabajo social, ayudantías de laboratorio, así como personal comisionado
en actividades técnico-administrativas, entre otros. Lo anterior genera
una primera exclusión, o bien, una primera inclusión de iguales para
competir.
– Tener
categoría reconocida en el catálogo de categorías susceptibles de
incorporación o promoción en el Programa. No obstante
que 155 diferentes categorías integran el catálogo de personal docente
de primera y segunda vertiente de los servicios de educación básica
–porque para tercera vertiente no existen categorías específicas de
actividades técnico-pedagógicas–, hay un número importante de categorías
que no son reconocidas en el Programa, ya sea porque están ubicadas
en otro nivel o en una modalidad educativa distinta o porque perdieron
vigencia federal y no han sido dadas de baja en los catálogos estatales
o porque responden a condiciones locales que la Federación no reconoce;
pero finalmente impiden la participación del personal que tiene dichas
categorías, con las consabidas consecuencias en las actitudes y expectativas
de los maestros.
– Cubrir
la antigüedad en el servicio docente, conforme al grado máximo de
estudios. Esta condición aún expresa la idea gerontocrática
del sistema escolar, en el sentido de que la experiencia docente radica
en los años de vida, por lo que, hasta en tanto no se revise la conveniencia
o no de empatar la evaluación del Programa con el ingreso inmediato
al servicio e incluso que mediante dicha evaluación se contratara
al personal de nuevo ingreso, y que la antigüedad exprese precisamente
los años de carrera magisterial en educación básica,los
maestros, según su grado académico, habrán de comprobar la antigüedad
requerida.[7]
Así, por
ejemplo, en educación primaria y grupos afines requerirá 10 años de
antigüedad si sólo tiene estudios terminados de normal básica (planes
de dos y tres años) y de seis si es de cuatro años; ahora que si está
en zona marginada se reduce a la mitad, pero si tiene estudios terminados
de maestría o doctorado no requiere ningún año de antigüedad para
participar en el Programa.
– Cumplir
con el grado académico requerido para su función en el nivel y/o modalidad
de participación. Para participar en Carrera Magisterial
se requiere acreditar los estudios académicos realizados para desempeñar
su trabajo. Es decir, debe acreditar su preparación profesional, su
formación inicial (licenciatura en educación o área afín), y en su
caso, la superación profesional (estudios de posgrado) lograda al
momento de su inscripción. También reconoce como
grado académico estudios no terminados (6° semestre Lic. Educación
Indígena (UPN), en educación secundaria, 75% de Normal
Superior y en Educación Tecnológica y Artística, estudios terminados
del nivel medio superior).[8]
Se
parte de la idea de que la formación profesional precisamente habilita
al maestro para el ejercicio de su profesión, aunque habrá que reconocer
que no existen grados académicos específicamente para segunda y tercera
vertientes, es decir, no se otorga grado académico de director, supervisor,
jefe de sector y de asesoría técnica-pedagógica, asunto no menos importante
que hay que analizar y discutir para reorientar y/o diversificar la
formación inicial de los maestros.
Por
otra parte, se reconoce la antigüedad en el servicio como un proceso
de formación práctica; de facto, se le otorga grado académico, que
impone otro reto no atendido: la certificación de competencias laborales,
ya que autoriza la participación de quienes no tienen el grado académico
requerido en primera vertiente, siempre y cuando tengan 15 años de
servicio y los 10 últimos sean en la función de participación.
–
Contar con el número de horas de la plaza inicial. Ante
la diversidad del número de horas-semana-mes que tiene el personal
contratado bajo este sistema, Carrera Magisterial reconoce como participante
al docente que tenga nombramiento equivalente o mayor al número de
horas de la plaza inicial y las desempeñe en asignaturas afines
[9]
y deja fuera del Programa
a quienes no tienen el mínimo requerido. Sin embargo, si nos atenemos
a una competencia libre, abierta, igualitaria y equitativa, habrá
que reflexionar sobre la exclusión de quienes pueden tener desde una
hasta el mínimo de horas establecido, es decir, de una a 18 hrs, en
el caso de horas, por ejemplo, académicas, y quedan fuera, por esta
condición, sin importar los resultados educativos que obtienen y su
posible condición de profesionales de la educación. Será acaso que
la tarea educativa no reconoce el trabajo de pocas horas, sino que
requiere del tiempo completo del maestro, por lo que habrá de contratarse
a todos los maestros por todo su tiempo y por toda su vida.
– Tener
nombramiento en código 10 (alta definitiva) o código 95 sin titular
(interinato ilimitado). Esta condición, producto
de la relación laboral inicial del maestro con la SEP, deriva en contrato de base o de interino. De base porque
la plaza es de nueva creación, renuncia, cese, muerte o jubilación
y una vez que cumple seis meses, la plaza técnicamente es de su propiedad.
Contrato interino porque la plaza otorgada tiene titular. Esta condición
provoca que un número muy importante de maestros en servicio no puedan
inscribirse y participar en el Programa, sin importar el desempeño
que obtengan. Es más, existen casos de ingreso o promoción (con interinato)
en el Programa, que son excluidos, por no ser personal de base; es
decir, logran los puntajes requeridos, pero no son de base, entonces
¿qué significa propiedad de la plaza?; ¿cómo se obtiene la base?;
¿qué mecanismos de ingreso, permanencia y promoción de plazas existen?;
Carrera Magisterial también piensa que importa más la posesión de
la plaza que el desempeño del maestro; su inamovilidad laboral más
que su movilidad profesional, si fuera así, esto sería un contrasentido
del Programa.
Por
otra parte, ya hemos señalado que participan en primer lugar maestros
de grupo –maestros de escuela, incluso para ellos se diseñó el Programa
originalmente–; en segundo lugar, docentes en funciones directivas
y de supervisión y en tercer lugar, profesores comisionados en actividades
técnico-pedagógicas de los servicios de educación básica, por lo que
ahora sólo aunaremos algunos comentarios al respecto.
La
primera vertiente (maestros de grupo) se refiere a personal
responsable del proceso enseñanza-aprendizaje que interactúa directamente
con los alumnos... (y) tienen a su cargo el desarrollo de los planes
y programas de estudio elaborados y aprobados por la SEP
(Comisión Nacional SEP-SNTE, 1998: 21); son quienes están
generalmente toda su jornada en la escuela, su tiempo lo consume el
pase de lista, la revisión de tareas, el desarrollo de su clase, la
revisión de exámenes, las calificaciones de sus alumnos, la participación
en un sin fin de actividades escolares, sindicales y oficiales, y
la entrega de igual número de informes y reportes administrativos
sobre su quehacer docente. Tal vez por esto Carrera Magisterial les
parece una carga laboral más, en lugar de sentirla como la expresión
estimulante de su vida profesional.
En
la segunda vertiente se inscriben y participan quienes son
responsables de la conducción y dirección (y supervisión) del servicio
educativo y que se encuentran incluidos en las estructuras escalafonarias
autorizadas (Comisión Nacional SEP-SNTE, 1998: 21); son
quienes generalmente, después de haber sido maestros de grupo –aunque
algunos no han realizado esta tarea–, obtienen “ascensos escalafonarios”
o comisión oficial, y dedican su tiempo mayoritariamente a gestiones
de administración escolar.
La
tercera vertiente se integra con personal que realiza actividades
de organización, interpretación, asesoría, dosificación e integración
de los Planes y Programas de Estudio..., (o) produce material pedagógico
y didáctico para los alumnos y profesores... diseña estrategias para
el fortalecimiento de los contenidos... (o están) adscritos a los
programas educativos institucionales de la SEP... de
alcance nacional, estatal o local (Comisión Nacional SEP-SNTE, 1998: 22). Son quienes también, teóricamente, han
sido maestros frente a grupo –aunque no siempre es así–, pero que
cuentan con comisión oficial para desarrollar estas funciones. Se
confía en que su experiencia profesional permite la asesoría adecuada
que los maestros de grupo, cuerpos directivos y supervisión necesitan
para elevar la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje de los alumnos.
Ahora
bien, una vez cubiertas todas las condiciones anteriores, los maestros
que así lo decidieron –al haberse inscrito– participan en la carrera,
mediante proceso(s) de evaluación(es) –certificación de desempeños–
que les permitirán llegar a las metas establecidas al final de la carrera,
en donde por cierto radica la mayor controversia del programa. El comportamiento
estadístico de inscripción en la carrera se observa en el cuadro siguiente:
|
Etapas
|
Docentes Inscritos
|
Número acumulado de cédulas de inscripción
|
Porcentaje de incremento entre etapas
|
|
1a y 2a
|
561 796
|
561 796
|
|
|
3a
|
545 011
|
1 106 807
|
2.99
|
|
4a
|
639 296
|
1 746 103
|
17.30
|
|
5a
|
673 086
|
2 419 189
|
5.29
|
|
6a
|
690 269
|
3 109 458
|
2.55
|
|
7a
|
706 057
|
3 815 515
|
2.29
|
|
8a
|
736 342
|
4 551 857
|
4.29
|
|
9a
|
747 158
|
5 299 015
|
1.47
|
|
10a
|
744 846
|
6 043 861
|
12.58
|
|
11a
|
740 985
|
6 784 846
|
|
3.2.
Organización de la Carrera
Los
maestros inscritos formalmente en Carrera Magisterial reciben una Constancia
de Inscripción al Proceso de Evaluación (CIPE), para incorporación,
promoción futura o promoción presente, según sea el caso, y para el
Reconocimiento Ignacio Manuel Altamirano en el ciclo escolar (septiembre-agosto)
correspondiente, de parte de las instancias responsables del Programa.
Las instancias responsables de organizar la Carrera Magisterial son:
El
Órgano de Evaluación (OE), es la instancia
más cercana al maestro, de ella debe recibir toda la información y la
asesoría suficiente para conocer las reglas de inscripción, evaluación,
dictaminación y su derecho a inconformarse si lo considera necesario.
Ante ella debe expresar su compromiso por conocer y respetar los
lineamientos normativos... (y su acatamiento a) las disposiciones
de las diferentes instancias que regulan el Programa en los ámbitos
propios de su competencia (Comisión Nacional SEP-SNTE,
1998: 18). También tiene la responsabilidad de evaluar tres de los seis
factores que integran el proceso de evaluación: antigüedad, grado académico
y desempeño profesional; por lo que no es exagerado decir que gran parte
de la transparencia y limpieza del Programa radica en el trabajo que
realizan los órganos de evaluación, no sólo como instancias operativas
que validan la información, sino también como vigilantes celosos del
cumplimiento, por todos los competidores, de las reglas de la Carrera.
No existe participante alguno que no sea evaluado por el Órgano de Evaluación
respectivo; excepto una condición de las etapas iniciales del Programa
que corresponde a “compromisos con personal docente” que, precisamente
por no ser del conocimiento del Órgano de Evaluación, ya no estaban
integrados al proceso de evaluación, pudo haber generado cierta desconfianza,
asunto que a la fecha está resuelto, pues la única vía de acceso a incorporación
o promoción son los resultados obtenidos en las evaluaciones del Programa.
El
Órgano de Evaluación es una instancia colegiada, integrada por iguales
(maestros frente a grupo, directivos, supervisores o jefes de sector),
un representante sindical y presidida por la autoridad inmediata superior,
conforme a las vertientes, niveles y modalidades educativas.[10]
Como órgano colegiado debe documentar todas
sus acciones, tener cuidado en “inscribir solamente a los profesores
que cumplan con todos los requisitos establecidos” e integrar o, en
su caso, actualizar los expedientes. Esta responsabilidad genera tensiones
y conflictos en no pocos Órganos de Evaluación con quienes no cumplen
la totalidad de los requisitos o no presentan a satisfacción la documentación
soporte, por ejemplo, grados académicos, años de servicio y propiedad
de la plaza, entre otros.
La
Comisión Paritaria Estatal es, en cercanía, la segunda
instancia más próxima al maestro participante en Carrera Magisterial.
Es un órgano bilateral de la autoridad educativa estatal y de la(s)
sección(es) sindical(es) del SNTE en la entidad, está compuesta
paritariamente hasta por 14 integrantes y es presidida por dos coordinadores
(uno de la autoridad educativa y otro de la organización sindical).
Tiene como responsabilidad realizar la dictaminación de incorporación
y promoción en estricto apego a la normatividad vigente del Programa
y a los criterios establecidos por la Comisión Nacional SEP-SNTE;
así como velar por la equidad y transparencia en el desarrollo del Programa
y conocer, respetar, hacer cumplir y difundir las normas, lineamientos,
disposiciones y acuerdos emitidos por la Comisión Nacional SEP-SNTE
en la entidad federativa (Comisión Nacional SEP-SNTE, 1998:
11).
Para
cumplir lo anterior, como instancia paritaria sesiona mensualmente o
cuando se considere necesario y su agenda está determinada por el Cronograma
Nacional de Actividades del Programa y por los requerimientos de los
maestros participantes, quienes, por cierto, la perciben como la instancia
responsable de atender todos los problemas de la Carrera Magisterial.
Dentro de sus actividades sobresalen, en orden cronológico: la publicación
de la convocatoria; la difusión de lineamientos y material informativo;
la asesoría y supervisión a Órganos de Evaluación; la revisión documental
de los expedientes susceptibles de incorporación o promoción; la dictaminación;
la publicación de resultados; el tratamiento de inconformidades; la
entrega de dictámenes de incorporación o promoción; la validación del
pago a los maestros beneficiados y la validación de la base de incorporados
y promovidos ante la Coordinación Nacional.
La
Comisión Nacional SEP-SNTE, es el máximo
órgano de gobierno del Programa y el único facultado para emitir normas,
lineamientos, disposiciones y acuerdos, así como para supervisar y evaluar
el Programa Nacional de Carrera Magisterial (Comisión Nacional SEP-SNTE, 1998: 21). Está integrado por igual número de representantes
de la SEP y del Comité Ejecutivo Nacional (CEN)
del SNTE. Es presidida por el Coordinador Nacional de Carrera
Magisterial (representante de la SEP), y por el Secretario
de Carrera Magisterial (representante del CEN del SNTE).
Como órgano paritario busca acuerdos por consenso, que sean producto
del análisis y la discusión colegiada; emite normas, lineamientos, disposiciones
y acuerdos de aplicación federal sobre la Carrera. Éstos deberán ser
firmados por la Comisión para que tengan validez en el Programa. Esta
Comisión Nacional, además de las funciones anteriores, es la responsable
de establecer el cronograma de actividades; elaborar la convocatoria
y el material informativo sobre el Programa; distribuir el presupuesto
asignado a las entidades, conforme a criterios de equidad y calidad
en la operación del Programa; dar seguimiento a la transparencia en
la aplicación de la normatividad vigente; establecer subcomisiones mixtas
de estudio para aspectos específicos y acordar las medidas necesarias
para resguardar la filosofía y los objetivos que fundamentan al Programa.
En
este contexto, el asunto de bilateralidad entre la SEP
y el CEN del SNTE, tanto en la Comisión Nacional
como en las Comisiones Paritarias Estatales, cobra una importancia fundamental,
que es conveniente no soslayar en el análisis y discusión de las perspectivas
del Programa. ¿Cuáles son los ámbitos de competencia de la SEP
y del SNTE en la profesionalización del maestro? ¿Cuál es la distancia
sana de relación entre ellos? ¿Cómo y en qué deben corresponsalizarse?
¿Cuándo deben fusionarse? (como sucede en no pocos casos) ¿o sólo es
responsabilidad de uno de ellos? ¿Quién o quiénes son los responsables
de la profesionalización del maestro?
3.3.
Puntos de llegada
Contraria
al objetivo de Carrera Magisterial, se ha generalizado la idea de que
la primera meta consiste en incorporarse al Programa, lo cual por cierto
representa algunos puntos de análisis; existen maestros que no obstante
participar desde hace varias etapas no han logrado su incorporación,
otros lo hicieron de manera automática por tener Esquema de Educación
Básica, y los demás lo lograron al obtener los puntajes globales necesarios
para incorporarse. Sin embargo hasta 1997 la incorporación podía ser
a los niveles “A”, “B”, “BC” o “C”, dependiendo
de los estudios que tuviera el maestro al momento de inscribirse; así,
por ejemplo, si tenían Esquema de Educación Básica o lograban el puntaje
global requerido en la etapa, eran incorporados en “A”, pero si además
contaban con maestría o doctorado de una institución formadora de docentes,
eran ubicados automáticamente en “B” o “C”,
respectivamente, si tenían la licenciatura otorgada por UPN,
hasta la sexta etapa eran ubicados en “BC” en una plaza. Esta condición,
de incorporarse a diferentes niveles, afortunadamente desapareció a
partir de la octava etapa –no así sus repercusiones– y digo afortunadamente
por los efectos que estaba provocando en los estudios de posgrado y
en una visión mediática de profesionalización del maestro, así que ahora
toda incorporación es al nivel “A” de Carrera.
En
esta lógica de niveles de incentivos y estímulos, la segunda, tercera,
cuarta y quinta meta, están representadas directamente con los niveles
B, C, D y E de la Carrera Magisterial, dependiendo del nivel “meta”
que obtuvieron en su ingreso, pero en lo general, su recorrido requiere
un mínimo de 14 y 8 años, dependiendo de la zona, urbana o rural, en
que se encuentren laborando. [11]
Así que lo importante
parece ser lograr los puntajes globales necesarios conforme las etapas
de promoción que faltan para llegar a la gran meta final –nivel E– que
representa un incentivo y estímulo de 197.2% al sueldo tabulador base,
independientemente de los incrementos salariales que se obtengan, conforme
a los niveles siguientes (CNCM, 1996: 55):
|
Plaza
|
Horas
|
Porcentaje
|
|
Plaza inicial a nivel “A”
|
9 horas
|
24.5%
|
|
Nivel “A” a nivel “B”
|
8 1/2 horas
|
53.6% de diferencia acumulada
|
|
Nivel “B” a nivel “C”
|
8 horas
|
100% de diferencia acumulada
|
|
Nivel “C” a nivel “D”
|
7 horas
|
143% de diferencia acumulada
|
|
Nivel “D” a nivel “E”
|
7 horas
|
197% de diferencia acumulada
|
Los
objetivos de Carrera Magisterial plantean otra situación, en ellos se
establecen con precisión los puntos de llegada (metas o niveles) parciales
y la meta final de la Carrera Magisterial.
Metas
parciales
- Valorar
la actividad docente fortaleciendo el aprecio por la función social
del maestro.
- Motivar
a los profesores para que sus alumnos logren un mejor aprovechamiento.
- Promover
el arraigo profesional y laboral de los docentes.
- Reconocer
y estimular a los profesores que prestan sus servicios en escuelas
ubicadas en comunidades de bajo desarrollo y escasa atención educativa,
así como a los que trabajan con alumnos que requieren mayor atención.
- Reforzar
el interés por la actualización, capacitación y superación profesionales
del magisterio, así como la acreditación de cursos de mejoramiento
académico.
Metas
finales
- Coadyuvar
a elevar la calidad de la educación nacional por medio del reconocimiento
e impulso a la profesionalización del magisterio.
- Estimular
a los profesores de educación básica que obtienen mejores logros
en su desempeño.
- Mejorar
las condiciones de vida, laborales y sociales de los docentes de
educación básica.
Como
podemos observar, estos puntos de llegada y de meta final de la Carrera
Magisterial imponen la necesidad de operacionalizar –mediante indicadores
de resultados– los diferentes niveles de desempeño (que se correlacionarían
con los niveles A, B, C, D y E), que serial y consecutivamente los maestros
obtendrían en su carrera profesional. Al parecer, la falta de precisión
de estos indicadores –estándares de competencias profesionales– tienen
hoy al Programa de Carrera Magisterial en la encrucijada de su propia
existencia. Es decir, por cada meta obtenida desde su ingreso y pasando
por cada una de las promociones de la carrera, el maestro obtendría
el dominio de ciertas competencias laborales de la profesión, en busca
progresiva por “elevar la calidad de la educación nacional”; en consecuencia,
su propia profesionalización, mediante el reconocimiento de los mejores
logros de su desempeño y recibiendo los incentivos y estímulos necesarios
para el mejoramiento de sus condiciones de vida.
Vista
así, Carrera Magisterial significa un proyecto de carrera profesional
del maestro –su carrera de vida– y su posibilidad de profesionalización,
en la medida que atienda y resuelva diferencialmente los procesos de
evaluación del ingreso al nivel “A” (situación inicial de la carrera)
y los de promoción, y consolide la diferencia entre éstos y la meta
final, no sólo con años de permanencia, sino fundamentalmente por la
diferencia de los logros obtenidos –resultados reales del aprendizaje
de los alumnos– en relación directa con el desarrollo profesional. Estos
resultados se obtienen actualmente a través de valorar los años de vida
laboral (antigüedad en el servicio); el grado de estudios realizados;
el estado de conocimiento que posee; el nivel de desempeño realizado;
la acreditación de cursos de actualización y capacitación; y los resultados
que produce su trabajo: aprovechamiento escolar, desempeño escolar y
apoyo educativo.
La
tarea pendiente es: cómo operacionalizar la calidad de la educación;
cómo desarrollar indicadores o estándares hacia la calidad educativa
en cada nivel; cómo evaluar resultados educativos en lugar de medir
rendimiento; cómo certificar competencias laborales a lo largo de la
carrera; cómo reconstruir, a la luz de los resultados obtenidos, una
carrera profesional para maestros de educación básica.